Comandante Ricardo Morales Avilés PDF Imprimir E-mail

Ricardo Morales Aviles 

  Comandante Ricardo Morales Avilés

Nace un 11 de junio de 1939. Desde chavalo se involucró en el fútbol, como buena parte de los jóvenes diriambinos. Sus padres, Manuel Morales Rodas (1916-1997) y Ángela Avilés Serrano (1908-1971), descubrieron tempranamente su inclinación por el estudio. 

Siempre lo apoyaron en sus decisiones y compartieron sus posiciones políticas. Ricardo se gradúa como bachiller y maestro en la Escuela Normal “Franklin D. Roosevelt”, de Jinotepe, un 17 de febrero de 1959, donde después trabaja como profesor. Se dice que Ricardo discutía con voz dulce, sin estridencias y que ello era herencia de su madre Ángela. En el seno de su familia se vivía la inclinación por el estudio, y la rabia contra el somocismo. Los padres de Ricardo eran acérrimos conservadores anti-somocistas.

Juan Morales Avilés, su hermano mayor, participa en los ataques del 11 de noviembre y padece la represión desatada por la dictadura. Cuando Ricardo estaba en México, le llegaron las noticias que afectaban no solo a su familia, sino a todo sus amigos de Jinotepe y Diriamba. Fue muy amigo del que luego sería sacerdote, Guillermo Quintanilla, quien se había graduado de maestro en la misma Escuela Normal de Varones (hoy llamada Normal “Ricardo Morales Avilés”). Con él tenía intercambios sobre temas culturales, pues Guillermo organizó movimientos culturales alrededor de la pintura, la música, el teatro y la danza.

Por gestiones de su amigo Guillermo Quintanilla, consigue una beca para ir a estudiar a México. Ricardo se hospeda donde el hermano de éste, José Quintanilla, casado entonces con Alicia Gordillo, hermana del poeta Fernando Gordillo. En México estudia Psicología y Pedagogía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y desarrolla sus inclinaciones para la docencia y la escritura.

Su primer escrito político fue un folleto sobre “La Revolución Sandinista, fuerza Motriz de la historia” (México 1963), que viene a ser una declaración pública de su vinculación con el FSLN. Para entonces, en el Distrito Federal (DF) ha entrado en contacto con Carlos Fonseca, y mientras estudia y da clases, difunde el pensamiento y obra de Sandino, como parte de su tareas militantes. Se vuelve un estudioso del marxismo, pues más adelante en sus escritos y en debates muestra la matriz marxista revolucionaria de su pensamiento.

En México, Ricardo abraza definitivamente a Sandino y a Marx. Al regresar viene dispuesto a asumir tareas políticas y militares, y maximiza las oportunidades de la condición de semi–clandestina en que vivía. Es catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), mientras realiza tareas clandestinas y operativos militares, el más conocido de ellos, el asalto al Banco de América, con Julio Buitrago y Alesio Blandón.

 Lo capturan el 15 de diciembre de 1968: Según la GN: “…pasa a la orden de los tribunales comunes, por la violación de los artículos 161 y 167 del Código Penal, encubridor de los asaltantes a mano armada en robo del Banco de América, sucursal Buenos Aires donde fue asesinado el alistado G.N Pablo Ochoa quien se encontraba de centinela para vigilancia de dicho Banco. Fue fulminado con auto de prisión por el juez segundo distrito para lo criminal y confirmado por la corte de apelaciones de Masaya por delitos de terrorismo y por atentar contra la Constitución política del Estado”. Es el inicio de una etapa en la que confirma otras de las cualidades que lo convierten de manera definitiva en el arquetipo del revolucionario sandinista. 

 No lo amilanan los ultrajes ni el aislamiento. Después de trece días de interrogatorios, es presentado con su cabeza rapada y evidentes señales de tortura. La firmeza, el coraje y la convicción que muestra frente a sus verdugos, quedó inmortalizada en una de las estrofas de una canción de Carlos Mejía:

 Me contaba el otro día

el que torturó a Ricardo:

me daban miedo las chispas

de sus grandes ojos claros.

Jamás pudimos sacarle

más palabras que las mismas:

soy y seré militante

de la causa sandinista,

soy y seré militante

de la causa sandinista.

Convierte la cárcel en un espacio para estudiar y escribir, y mantiene comunicación con sus compañeros de lucha, dando sus puntos de vista sobre las tareas del momento y el difícil trance por el que atraviesa el FSLN en esos años. Sus escritos muestran su vocación pedagógica: escribe para sintetizar reflexiones vitales, agudas, que tienen que ver con la lucha transformadora de la realidad, y lo hace con el propósito didáctico del maestro, de la formación político-ideológica de los militantes sandinistas.

Un 18 de Septiembre de 1973, Los Comandantes y miembros de la Dirección Nacional del FSLN, Ricardo Morales Avilés y Oscar Turcios Chavarría fueron asesinados por la Guardia Nacional en Nandaime.  Ese mismo día caen en la misma ciudad, los militantes destacados JUAN JOSE QUEZADA Y JONATHAN GONZALEZ.

El FSLN perdió esos grandes hombres, pero hoy cuenta en la memoria histórica con su liderazgo, ejemplo y mística en la lucha por sus ideales de ver un día una Nicaragua en paz y prosperidad.

 
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